En estos días en que buscamos amparo en el aire acondicionado o el ventilador (yo el primero) he leido una reflexión de Ryszard Kapuscinski acerca de los pueblos que habitan el desierto.
Me gustaría transcribiros un fragmento.
“..él ha visto el desierto y el oasis, con lo cual el mundo entero, que en último término se reduce a esta división. El mundo está cada vez más poblado, los oasis se vuelven más estrechos, incluso el gran oasis de Europa, sin mencionar los del Ganges o los del Nilo ¿No tendrá que volver la humanidad cuyo origen está en los desiertos, al lugar que fue su cuna?. Y entonces, ¿a quién vendrá a pedir consejo el sudoroso burgués con su Fiat recalentado y su nevera que no tendrá dónde enchufar ¿Acaso no se pondrá a buscar al turcomano de barba blanca o al tuareg envuelto en su turbante? Ellos si saben dónde están los pozos, lo que significa que conocen el secreto de la salvación y la supervivencia. Desprovisto de escolasticismo y de doctrinarismo, su conocimiento es grande, porque sirve a la vida. En Europa tienen la costumbre de escribir de la gente desierto que son unos subdesarrollados, incluso secularmente atrasados. A nadie se le ocurre pensar que no se puede emitir tales juicios sobre unos pueblos que, en las condiciones más adversas para el hombre, han sabido sobrevivir durante milenios y crear el tipo de cultura más preciada, por ser práctica, una cultura que ha permitido existir y desarrollarse a pueblos enteros, mientras que caían y desaparecían para siempre muchas civilizaciones sedentarias…..”
” El Imperio” de Ryszard Kapuscinski